El enfermo
Extraño y ajeno a su condición ve avanzar el mundo,
asediado por ecos atados en tinta que carecen de un verdadero significado,
que pese a sus intenciones no logran más que aumentar el padecimiento,
se encuentra en sentado en su lecho con los ojos extraviados,
inundando de incertidumbre sus propios pensamiento,
cuestionándose ¿ por qué quieren arreglar algo, que no saben si de verdad está roto?
Se ve atrapado en un mar de visitas, que no confortan
hastiado sin duda alguna de un constante ¿ cómo te encuentras? O ¿has mejorado?
engañándose a sí mismo, al pensar que escucharan su resolución le darán de alta ,
mas la atención es tan fugas, tan efímera cual parpadeo,
dejándolo consiente y apesadumbrado en esa vacuidad
acongojado, duda de sus pensamientos,
una parte de si cree haber perdido la cordura,
cuestiona promesas de terceros, que suenan tan hueco, como la baranda de su cama,
que espera impaciente, que se consuma el tiempo mas deprisa,
para dejar de escuchar cosas que le hagan sentirse en su lecho de muerte,
su paciencia es una virtud que termina careciendo de gracia
Anhela ya a la enfermera, sabe que no escuchara razones,
que le dejara hay mismo, junto a mil explicaciones,
se encargara de medicarlo , hasta que llegue a ese punto,
donde todo es mas calmo, pues se esta dormido,
de lo más certero de que este es el fin de un día,
y el inicio de uno no muy distinto.
Juguemos
Jugaremos a que me quejo
si, ¡por tu por tu ausencia!
y que me muero por besar
esos tus dulces labios
Juguemos a que no descanso
si no sueño con tigo
y a que mi despertar sin ti es vació
sin importar el lugar o aun lo mullido
Juega con migo a invadir un territorio
tu podrás ser el escudo de mi bandera
podrás ver andar las tropas
y el fervor por ti que vive en ellas
Juguemos al escondite
para así pensar que no te extraño
decir que estas aquí con migo
aun que el espacio en que jugamos no es el mismo
Jugaremos a que te atrapo
a que por fin te pillo
te estrecho en mis brazos y ríes con migo
aunque no tenga idea de cómo es que estas en mi camino
Juega a que eres una princesa, un ángel, un hada
seré quien te rescate, te contemple o intente capturarte
mejor aun a ser una gitana, una amazona, o una diablilla
podrías ser quien me hechice, me atrape, hasta me intrigue
Juguemos aun cuando caigan las sombras
a que las luciérnagas son las estrellas
que nos robamos la noche en un frasco
aunque después regresemos las candelas
Jugaremos hasta quedarnos dormidos
arrullados por el viento y algunos grillos
soñare con tigo, quizás ya lo estoy haciendo
si es así seguiré jugando o soñando, solo para estar con tigo.
Carmesi
Mundo lene y carmesí, donde reposa sosegado mi cuerpo,
verme oscilante en dos espejos negros
placidamente me pierdo en el fervor instante
donde el éxtasis radica en figura ajena
Arrebata el espejo a narciso
desnuda las inhibiciones ¡continua!
mientras se irradia luz de las ventanas del alma
abre paso a las sensaciones
Imprégname de tu perfume, de tu encendimiento,
muéstrame nuevos ademanes para el mutuo deleite
permite tu semblante saber, que tu satisfacción es mía
así como nuestro es el instante que se congela
Mi remanso vive en ti,
sobre tu hombro, donde reposa suave mi cabeza
busco para ti un sueño placido,
para el momento en el que estés en mi regazo
Queda en la mente efímera y lánguida luz,
los suaves murmullos de nuestras voces,
las texturas, los aromas…
y la certeza de cumplir una promesa.
sombra nocturna
Dulce sombra nocturna, contraparte de querubines
El murmullo de tu suave brisa deja marcas en el ánimo
El alma queda como mar en plena tormenta,
No se puede silenciar, tu indiferencia,
Y menos alejar la nave de tu ruta
Parece ya que llevas los ojos vendados
¡Ya no importa aquella rosaleda!
¿O simplemente?… es que la rutina trajo el invierno
¿Hay un nuevo jardín veraniego, más perfumado y luminoso?
Dichoso el edén que tiene la luz de tu mirada.
Desprecia el brote su propia naturaleza
Aun así, sabe que no debe haber congoja
Pues conoce las maravillas de la floresta
Jamás podrá compararse con ella
No lo pretende, aunque pierda el roció que solo tu puedes darle
Instante
Permite que se fundan aquellas que delimitan uno del otro,
la cadencia que se imprima se dará por si sola,
en ese momento en el que el fuego invade no solo los corazones,
y el placer es solo la continuidad de cada ademán.
Toma el reloj de arena que vive en mi morfología,
déjame temblando con el simple roce de una flor,
se tu quien de las sorpresas en este momento,
aunque ello conlleve tu cínica sonrisa.
Es en este momento que me atrapas en tu suave refugio,
eres tu quien provoca la voluptuosidad que vive en la canela,
y que es guía en un arte para cual mi ser tiene talento,
¡Muéstrame que tan grato es cada vaivén a tu lado!
Dame un momento, para guardarlo todo,
ya que cada rosee y cada beso es irreemplazable,
solo así reviviré hasta la mas mínima parte…
de ti , de mi, de nosotros.
Evocación en el lecho
Cuando el recuerdo sacude la mente,
el tiempo es distinto, se entorpece,
camina hacia el frente divagando en lo que ocurrió atrás,
sin percatarse se detiene bajo la cálido fulgor de las estrellas.
Presa del noctambulismo los recuerdos fluyen y se condensan,
mientras el lecho resulta más inmenso a cada segundo,
el perfume de la tez vicia el ambiente nublando la razón,
dejando al descubierto el burdo intento de encontrarte en las sabanas.
Se sumergen las manos evocaciones, empapando por completo los sentidos,
embriagada el alma, el cuerpo sucumbe y se estremece,
las facciones se tornan invaluables, pues discrepan de lo cotidiano,
solicitando a los ojos a aferrarse suavemente a una sonrisa.
Es en este instante que la calma mora en susurros del goce,
acrecentando el febril anhelo narcótico de estrepitosos suspiros,
la remembranza abre un desconsiderado apetito,
que se deleita, aumenta y se flagela.
Muta la angustia en dicha,
haciéndome víctima y victimario de mi propia tortura,
esperado que se prolongue mi desasosiego ,
agravando mi añoranza, ahuyento el sueño.
Dejando que ese simple instante que evocamos en una palabra,
cimbre mi cuerpo una vez más, para hallar esa sensación inefable,
que comparto solo contigo, que solo compartes con migo,
reservados del mundo.
El lento andar de las manecillas me aleja de las ensoñaciones,
la euforia abre paso a una insospechada paz,
recobra el silencio su reconfortante personalidad,
y el tiempo pone su vista al frente esperando verte
—
Steve Jobs 2005.A un testarudo
En la vacuidad dejas las palabras que pronuncio, la obviedad, es para ti algo desconocido; cuando la realizo. No pretendo rasgar entrañas, pero dime como hacer para que puedas entender que mi corazón no ve te vislumbra con esos ojos, ni con la misma devoción que amor a colocado en el tuyo; no busco el derretimiento que las arcas de tu alma me ofrecen, busco intimidad, misma que creo confundes con idolatría, mi sentimientos son honestos he tratado de hacerte entender, que el culto que mi ser profiere, aun carece de deidad, no procuro darle un ídolo que pueda resultarle pagano, pues, podría agraviar el fanatismo proveniente de alguna otra anima y sobre todo a un profeta romántico, que resulta ofendido con los mas sencillos actos, que sabe que no son menesteres en mis costumbres; no es para que excomulgues todo aquello que pueda resultarte doloroso, pero si para que tus pies no dejen de pisar la tierra.
Tu fe y la mía difieren, gusto de ser mortal, no diosa, y como mortal se …
que la adoración puede ser peligrosa
—
Knut Hamsun En “Hambre” (1890)Vigilia
Arrastra consigo la noche no solo la luz de las estrellas,
en medio del insomnio deja brillando las luciérnagas de segundos evaporados,
mientras se percibe en el lecho la esencia de un cuerpo ajeno en reposo,
con las sabanas intentando inútilmente emular ese calor ausente.
Se ahogan las manos en evocaciones, sin intención de ser rescatadas,
embriagando con ello las sensaciones, dejando trémula la guarida del alma,
con el espíritu lejano, el rostro sucumbe a ensoñaciones que quiebran la facción cotidiana,
mientras los ojos se aíslan del mundo, buscando atrapar el más delicado de los gestos.
Transformando la cama nocturna en incomodo estruendo,
que anhela febrilmente el narcótico efecto de estrepitosos suspiros,
alimentando la remembranza, que desconsiderada abre el apetito,
regodeándose de eso que puede revivir, al tiempo que se flagela con la añoranza.
El lento deambular de las manecillas dejan flotando el sonido de sus pasos,
disipa la reminiscencia , aleja el eco , aroma, calor y sensaciones ,
abre los ojos a la penumbra, a la soledad mientras empuja sutil a los brazos de la melancolía,
que al agitarse las cobijas se aleja con ese perfume que nuevamente extravía los sentidos.